Jueves, 02 Agosto 2018 10:17

La tecnología en el ciclismo profesional

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Que un equipo de ciclismo profesional gane una de las grandes vueltas depende de dos factores: el humano y el tecnológico. Hoy en día es imposible pensar en ganar una carrera del UCI World Tour sólo con el talento de un ciclista. No sólo se requiere de una escuadra que acompañe y guíe, sino también de una serie de elementos tecnológicos que potencien el rendimiento de los integrantes de un equipo.

En las transmisiones de algunas carreras ha sido tema de conversación el modo de correr del británico, Chris Froome, y su especial relación con el potenciómetro. El ganador de 4 Tours de Francia, una Vuelta a España y un Giro de Italia se guía por los datos que su potenciómetro le indican y sobre esos datos él desarrolla su carrera.

Aunque ciclistas como Alberto Contador o Vicenzo Nibali confían en las famosas “sensaciones” que tienen de su cuerpo al momento de afrontar ciertos tramos, en Froome nada sale por sorpresa. El potenciómetro fue inventado en 1986 y es un ordenador a bordo de la bicicleta; registra la altitud, la velocidad, las pulsaciones y mide los vatios que genera cada pedalada.

“Si me hubieras enseñado antes este invento, yo habría ganado más Tours y Mundiales”, dijo sobre este invento en 1991 el multicampeón, Greg LeMond.  

Un equipo de ciclismo profesional tiene cocineros, médicos, grupos de apoyo, mecánicos, entrenadores, fisioterapeutas y, por supuesto, un equipo de desarrollo tecnológico que busca de manera científica mejorar a el rendimiento de los ciclistas.

“El objetivo final es avanzar en la transformación digital para ser realmente eficientes”, expresó Rufino Honorato, director de preventas de CA Technologies, proveedor de tecnología y software para varios equipos profesionales.

En ese sentido, ayudar en el rendimiento de los ciclistas también implica que todos los componentes del equipo tenga comunicación en tiempo real, acceso a los datos y la información que genera cada corredor, no sólo en competencia sino también durante el entrenamiento, pues cada ciclista lo realiza de manera particular y personalizada en diferentes partes del mundo y tener el acceso a esos datos es primordial en el resultado final de cada equipo.

El punto de giro

En 1937 llegó al ciclismo profesional el sistema de cambios de velocidad, dejando a un lado el sistema de dos piñones; este fue un cambio sustancial en la evolución del ciclismo como espectáculo, pues facilitó el performance de los corredores y mejor rendimiento en la escalada. Fue un cambio que abrió un camino de evolución, un punto de quiebre.

En los años ochenta apareció la fibra de carbono y las bicicletas se hicieron más ligeras y resistentes, lo que favoreció a los expertos en cronos, quienes  complementaron este avance con el uso de los pedales automáticos que concentraban la fuerza del pie en el pedal. Luego llegaron el casco aerodinámico, las telas de los trajes, la comodidad del carro que los transporta, las salas de viento donde entrenan, etc., etc., etc.

Ahora se habla de los medidores de potencia, “sensores que recogen la información de cuantos watts está generando en cada pedalazo el ciclista, este artefacto no significa un cambio en la significativo en la bicicleta, más bien en el ciclismo como deporte de alta competencia”, concluyó Nicolás Borrás.

¿La tecnología ha mejorado o le ha restado magia al ciclismo? Las opiniones se dividen. Lo cierto es que sí ha transformado a un deporte que cada vez tiene más seguidores en el mundo.  

Modificado por última vez en Lunes, 06 Agosto 2018 13:12
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